Un niño sale de casa hablando castellano.

Llega al colegio y escucha catalán.

Por la tarde entra en una clase de inglés.

Y al día siguiente vuelve a cambiar de un idioma a otro sin detenerse demasiado a pensar en ello.

En Barcelona esto no tiene nada de extraordinario.

Muchos niños crecen utilizando dos lenguas de forma habitual y añaden el inglés como tercera lengua desde muy pequeños.

Pero para muchas familias aparece una duda:

¿Tres idiomas a la vez pueden confundir a un niño?

La respuesta es bastante más interesante que un simple sí o no.

Un niño multilingüe no tiene tres compartimentos separados

No existe una caja mental para el catalán, otra para el castellano y otra para el inglés.

Los idiomas interactúan.

Un niño puede conocer una palabra en catalán y no recordarla inmediatamente en castellano. Puede saber expresar una idea en inglés pero necesitar más tiempo para hacerlo. Puede incluso utilizar palabras de dos idiomas dentro de una misma conversación.

Eso no significa necesariamente que esté confundido.

Cambiar de una lengua a otra —lo que se conoce como code-switching— es habitual entre personas bilingües y también aparece en niños bilingües y trilingües.

“Habla catalán y castellano mezclados”

Es una frase que escuchamos con frecuencia.

Y cuando aparece el inglés, puede suceder exactamente lo mismo.

Un niño puede decir una frase en castellano e introducir una palabra catalana. O responder en castellano a una pregunta que ha entendido perfectamente en inglés.

Eso no significa automáticamente que no sepa diferenciar los idiomas.

Lo importante no es conseguir que los idiomas nunca se toquen.

Lo importante es que el niño aprenda progresivamente cuándo y cómo utilizar cada uno.

En Barcelona hay una diferencia fundamental

Para muchos niños, el catalán y el castellano son idiomas de vida.

Los escuchan en casa.

En el colegio.

En el patio.

En una tienda.

Con amigos.

Con la familia.

El inglés, en cambio, suele vivir en un espacio mucho más pequeño.

Puede aparecer en el colegio, durante una actividad extraescolar, en una serie o en un videojuego.

Pero rara vez tiene la misma presencia espontánea que el catalán o el castellano.

Y ahí está una de las claves del aprendizaje.

Catalán y castellano se utilizan. El inglés muchas veces se estudia.

Un niño no espera a dominar el castellano para empezar a hablarlo.

Tampoco aprende primero toda la gramática catalana para después mantener su primera conversación.

Utiliza la lengua mientras la está aprendiendo.

Pregunta.

Escucha.

Imita.

Se equivoca.

Corrige.

Prueba otra vez.

Con el inglés, sin embargo, a menudo hacemos justo lo contrario.

Primero aprendemos vocabulario.

Después estructuras.

Después reglas.

Después hacemos ejercicios.

Y esperamos que, en algún momento, todo eso se transforme espontáneamente en conversación.

Pero reconocer una palabra y recuperarla rápidamente mientras hablamos son capacidades diferentes.

El problema no es tener tres idiomas

El verdadero reto es que el inglés tenga suficientes oportunidades de ser utilizado, y no únicamente aprendido.

Porque una cosa es saber que:

dog = perro = gos

y otra muy distinta poder decir, sin traducir mentalmente:

My dog always sleeps next to my bed.

La primera demuestra conocimiento.

La segunda exige acceso rápido al idioma.

Y ese acceso se desarrolla utilizándolo.

¿Ser bilingüe ayuda a aprender inglés?

Puede ayudar en algunos aspectos, pero no existe una regla automática según la cual un niño bilingüe vaya a aprender necesariamente un tercer idioma más rápido.

La cantidad de exposición, la calidad de esa exposición, el contexto y la frecuencia con la que el niño necesita utilizar la lengua también influyen.

Lo que sí tiene un niño bilingüe es una experiencia muy valiosa:

ya sabe que el mundo puede expresarse de más de una manera.

No necesita descubrir de nuevo qué es un perro cuando aprende dog.

Necesita construir una nueva vía lingüística para llegar a ese concepto.

¿Y si entiende la pregunta en inglés pero responde en castellano?

Es muy habitual.

—What did you do this weekend?

—Fui a casa de mi abuela.

El niño ha demostrado algo importante:

ha entendido.

El problema aparece en el siguiente paso: producir la respuesta en inglés.

Ahí necesita recuperar vocabulario, elegir una estructura y construir la frase casi en tiempo real.

Por eso obligarle simplemente a repetir una traducción correcta no siempre es la estrategia más interesante.

Podemos ayudarle a construirla:

—I went…

—I went to my…

—I went to my grandmother’s house.

Y unos minutos después crear otra oportunidad para que vuelva a utilizar la misma estructura.

El objetivo es que cada vez necesite menos ayuda.

Entonces, ¿deberíamos hablar únicamente inglés durante una clase?

En una clase de inglés, crear un espacio donde el inglés sea la lengua habitual de comunicación sí tiene una función muy clara.

No porque el catalán o el castellano interfieran.

Sino porque el inglés necesita algo que esos otros dos idiomas ya tienen fuera del aula:

un contexto real de uso.

Si cada vez que aparece una dificultad abandonamos el inglés y traducimos, el niño aprende rápidamente que el inglés sirve mientras todo es fácil.

Cuando necesita comunicar algo más complejo, vuelve a la lengua dominante.

Por eso es importante enseñarle también a sobrevivir dentro del propio inglés:

I don’t understand.

Can you repeat?

How do you say…?

What does this mean?

I don’t know the word, but…

Esto también es aprender a hablar.

El inglés necesita dejar de ser “la asignatura inglesa”

Hay una diferencia enorme entre aprender inglés y empezar a tener una relación con el idioma.

Cuando un niño utiliza inglés para hacer una broma, explicar una opinión, convencer a alguien, preguntar algo o resolver un problema, el idioma empieza a ocupar otro lugar.

Ya no es únicamente algo que aparece en una ficha.

Se convierte en una herramienta.

En nuestro método trabajamos precisamente desde esa idea: que el inglés se utilice durante la clase y no se limite a ser contenido que el alumno reconoce.

Tres idiomas. Tres relaciones diferentes.

Un niño puede tener una relación distinta con cada lengua.

Puede leer principalmente en catalán.

Hablar más castellano en casa.

Y desarrollar una pronunciación inglesa excelente.

Puede tener muchísimo vocabulario pasivo en inglés y todavía necesitar ayuda para hablar.

Puede incluso cambiar de idioma dependiendo de quién tenga delante.

Todo esto forma parte de crecer utilizando varias lenguas.

La pregunta importante no es:

“¿Sabe inglés?”

Es demasiado amplia.

Quizá deberíamos preguntar:

¿Qué puede hacer en inglés cuando necesita utilizarlo?

Inglés para niños bilingües en Barcelona

En una ciudad bilingüe como Barcelona, enseñar inglés tiene una oportunidad especial.

Los niños ya viven diariamente la experiencia de cambiar de código lingüístico.

Lo que necesita el inglés es dejar de ocupar exclusivamente el lugar de “tercera lengua que estudio”.

En Speak English Lab for Kids, en Sant Andreu (Barcelona) trabajamos precisamente desde esa idea.

Con los más pequeños, en Minis, el objetivo es que el inglés empiece a asociarse desde el principio con comprensión, interacción y respuesta.

En Kids, aumentan progresivamente las oportunidades de recuperar vocabulario, construir frases y utilizar el idioma de manera más autónoma.

Y en Teens, el inglés debe permitir ya explicar, argumentar, reaccionar y mantener conversaciones más complejas.

Nuestro enfoque Speaking First® prioriza que el alumno tenga que recuperar, utilizar, adaptar y reparar el lenguaje durante la clase.

No solo reconocerlo.

Porque saber una respuesta cuando aparece delante no es lo mismo que poder encontrarla cuando quieres hablar.

Y esa diferencia es una de las más importantes cuando hablamos de aprender una tercera lengua.

Preguntas frecuentes

¿Puede confundirse un niño por aprender catalán, castellano e inglés?

Aprender varias lenguas no significa automáticamente que el niño esté confundido. Es normal que durante el desarrollo aparezcan mezclas, cambios de idioma o diferencias de dominio entre una lengua y otra.

¿Es normal que un niño mezcle catalán y castellano?

Sí. El cambio entre idiomas aparece habitualmente en comunidades bilingües y puede responder al contexto, al interlocutor o a qué palabra está más disponible en ese momento.

¿Ser bilingüe facilita aprender inglés?

La experiencia previa con más de una lengua puede influir en cómo el niño afronta un nuevo idioma, pero no garantiza por sí sola un aprendizaje más rápido. La exposición y las oportunidades reales de utilización siguen siendo fundamentales.

¿Es malo que responda en castellano cuando le hablan en inglés?

No necesariamente. Puede indicar que ha comprendido la pregunta pero todavía no tiene suficiente facilidad para construir la respuesta en inglés.

¿Es mejor no traducir nunca?

No hace falta convertir la traducción en un enemigo. La cuestión es que no se convierta en el mecanismo automático de toda interacción. Si queremos desarrollar expresión oral, el niño también necesita aprender estrategias para mantenerse dentro del inglés cuando aparece una dificultad.

Acerca del Autor: Victoria Pérez

Vicky, cofundadora de Speak English Lab for KiDS, une su formación en Arte, Historia del Arte y Psicología para diseñar métodos innovadores de enseñanza del inglés a niños desde los 3 años. Su enfoque se centra en fomentar la curiosidad y la motivación, haciendo que el aprendizaje sea divertido y significativo.