Durante años hemos aceptado una idea bastante extraña: que para aprender a hablar una lengua primero hay que pasar mucho tiempo sin hablarla.

Libros. Ejercicios. Listas de vocabulario. Gramática escrita. Frases para completar.

Y, después, en algún momento del futuro, hablar.

Pero una lengua no es una asignatura que finalmente se convierte en conversación. Es conversación desde el principio.

Esta diferencia aparentemente pequeña cambia por completo cómo entendemos el aprendizaje del inglés y está en el centro de nuestra metodología para aprender inglés hablando. Conoce nuestro método

Saber inglés y poder usarlo no son exactamente lo mismo

Un alumno puede conocer perfectamente la diferencia entre el present simple y el present continuous y quedarse bloqueado cuando alguien le hace una pregunta inesperada.

Puede sacar buenas notas en un ejercicio de vocabulario y tardar demasiado en encontrar esa misma palabra cuando habla.

Puede incluso reconocer una frase perfectamente al escucharla y no ser capaz de producirla con naturalidad.

No existe contradicción.

Reconocer, recordar y utilizar lenguaje espontáneamente son procesos distintos.

De hecho, es una situación tan habitual que ya hemos hablado de por qué algunos niños entienden inglés pero no lo hablan. Por qué tu hijo entiende inglés pero no lo habla

Aprender inglés no consiste simplemente en acumular conocimientos sobre el idioma. Consiste en conseguir que esos conocimientos estén disponibles cuando los necesitamos.

Y eso requiere hablar.

Mucho.

El problema de esperar a que el alumno esté preparado para hablar

Especialmente con niños, existe la tentación de preparar primero el terreno.

Aprender vocabulario.

Aprender estructuras.

Practicar.

Y finalmente producir.

Pero el lenguaje funciona mejor cuando el alumno puede utilizarlo desde el principio.

Escucha algo, intenta utilizarlo, descubre qué puede decir y qué todavía no puede decir, recibe un modelo mejor, vuelve a intentarlo y empieza a hacerlo suyo.

El error deja entonces de ser el resultado de no haber estudiado suficientemente.

Se convierte en parte del aprendizaje.

Eso importa porque la fluidez no aparece únicamente por conocer más inglés.

Aparece cuando recuperar ese inglés empieza a ser rápido.

La pronunciación tampoco puede dejarse para después

Existe otra idea muy extendida: primero aprendemos vocabulario y gramática y, cuando el alumno tiene cierto nivel, perfeccionamos la pronunciación.

El problema es que para entonces muchas palabras llevan años almacenadas con una representación sonora imprecisa.

En inglés esto tiene especial importancia.

Ship y sheep no contienen simplemente una vocal pronunciada de manera ligeramente diferente.

Son dos palabras distintas.

Lo mismo ocurre con cientos de contrastes que un oído no entrenado inicialmente puede interpretar como iguales.

Aprender a escuchar esas diferencias modifica también la manera de hablar.

Por eso la pronunciación no debería ser una capa estética añadida al inglés.

Forma parte del propio aprendizaje del idioma.

En este artículo explicamos con más detalle por qué la pronunciación en inglés para niños merece trabajarse desde el principio. Pronunciación en inglés para niños

¿Y la gramática?

La gramática importa.

Muchísimo.

Lo que cambia es qué hacemos con ella.

Un niño no necesita conocer necesariamente el nombre de una estructura para empezar a comprender cómo funciona.

Puede descubrir que:

He plays football.

pero

They play football.

antes incluso de saber explicar qué es la tercera persona del singular.

Primero aparece el patrón.

Después se consolida.

Y cuando la edad y el aprendizaje académico lo requieren, también podemos ponerle nombre.

Esto no significa enseñar menos gramática.

Significa procurar que la gramática exista primero como lenguaje utilizable, no únicamente como teoría.

Clases de inglés en Sant Andreu donde hablar no es la actividad final

En Speak English Lab llevamos esta idea al centro de nuestras clases de inglés en Sant Andreu, Barcelona.

Los alumnos no pasan la mayor parte de la clase preparándose para utilizar el inglés.

Lo utilizan.

Preguntan, responden, describen, recuerdan, reaccionan, escuchan, corrigen y vuelven a probar.

El vocabulario tiene que aparecer dentro de frases.

La gramática tiene que permitir decir algo.

La pronunciación tiene que ayudar a ser entendido.

Y hablar tiene que tener una razón.

Ese principio es la base de Speaking First®, nuestro sistema educativo.

No se trata simplemente de “hacer más speaking”.

Se trata de diseñar el aprendizaje desde el speaking. Descubre cómo trabajamos

Y cuando crecen, el objetivo no desaparece

A medida que los alumnos avanzan, aparecen estructuras más complejas, escritura, comprensión auditiva y preparación académica.

Pero hablar inglés no debería convertirse entonces en algo secundario.

En la adolescencia, saber argumentar, reaccionar, explicar una idea o desenvolverse con naturalidad tiene todavía más importancia.

La preparación de exámenes oficiales puede convivir perfectamente con ese objetivo. En nuestro recorrido para adolescentes trabajamos también la preparación Cambridge sin abandonar la comunicación real. Inglés para adolescentes y Cambridge

Porque algún día hablarán inglés

Muchos niños estudian inglés durante diez o doce años.

La pregunta interesante no es cuánto inglés habrán estudiado al terminar.

Es otra:

¿Qué serán capaces de hacer con él?

Mantener una conversación.

Defender una idea.

Entender diferentes acentos.

Preguntar cuando no entienden.

Reformular.

Pronunciar con claridad.

Entrar en una universidad, una entrevista o una conversación sin que el inglés se convierta en un límite.

Quizá esa debería haber sido siempre la medida del aprendizaje.

No cuánto inglés sabemos explicar.

Sino cuánto inglés podemos usar.


Clases de inglés en Sant Andreu, Barcelona

Desde los 3 años hasta preparación Cambridge.

Menos libro. Más inglés.

Acerca del Autor: Victoria Pérez

Vicky, cofundadora de Speak English Lab for KiDS, une su formación en Arte, Historia del Arte y Psicología para diseñar métodos innovadores de enseñanza del inglés a niños desde los 3 años. Su enfoque se centra en fomentar la curiosidad y la motivación, haciendo que el aprendizaje sea divertido y significativo.